Mi querida donante…

Mi querida donante…

(Carta de una paciente real a su donante anónima)

«En pocas semanas viajaré por fin a Alicante para cumplir mi sueño der ser madre, pero antes me gustaría compartir aquí, estas palabras que quiero dedicar a la persona que lo ha hecho posible, mi donante anónima.

Mi querida amiga, quiero que sepas que sin ti nunca hubiese podido tener la oportunidad de viajar a España para poder convertirme en mamá. No hay palabras para expresar mi gratitud… cada vez que lo pienso, se me saltan las lágrimas de felicidad.

Por ello, aunque nunca nos conoceremos, voy a hacerte una promesa que cumpliré hasta el último día de mi vida. Aquí va:

Cuando tenga a mi hijo entre mis brazos, le daré todo mi amor, mi cariño y mi entrega. Siempre estaré a su lado, para verle crecer, educarle lo mejor que sepa y protegerle. Disfrutaré de su infancia, adolescencia, pubertad y madurez. Seré una madre comprensiva y me pondré siempre en su lugar. Le diré lo mucho que lo quiero y por supuesto le hablaré de tu hermosa ayuda. Mantener esta promesa, será mi forma de darte las gracias cada día.

Ahora quiero hablarte de cómo me sentía antes de contar con tu donación. Estos últimos años han sido muy duros. Me sentía impotente y desesperanzada, ante la impotencia de no poder concebir un bebé. Ver como todos mi amigos y familiares tenían familia, me estaba rompiendo lentamente el corazón.

Ser tía era maravilloso, disfrutaba de mimar a mis sobrinos y darles todos los caprichos más locos y divertidos que sus padres no les daban, pero la realidad cada noche me dormía sabiendo que estaba en soledad.

Ver la alegría de los niños en las calles en las tiendas y en las Redes Sociales, en épocas especiales como son la Navidad, la Pascua y el Día de la Madre, hacía que mi corazón se encogiese. Lo más duro, es que, a pesar de todo este dolor que sentía, siempre he intentado que nadie se diese cuenta. Todas las mañanas me obligaba a sonreír y seguir adelante.

Gracia a ti, ahora puedo llenar este vacío. Mi vida tiene mucho más sentido, sabiendo que podré saltar bajo el sol, disfrutar del olor de las flores, caminar por la arena y dejarme acariciar por el viento con un niño junto a mí. Por fin puedo decir que pronto ¡podré ser mamá!

Desde lo más profundo de mi alma te doy las gracias con un millón de rosas (que son muchísimas).

Eres una persona muy generosa y te deseo toda la felicidad del mundo porque te la mereces».

 

Besos,

Una futura mamá

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